Respirar sano en el hogar
Un aire limpio y puro crea las condiciones óptimas para la vida: revitaliza el ambiente y el organismo, y es una fuente directa de salud y bienestar. Una buena calidad del aire que respiramos en los espacios interiores es fundamental para vivir con bienestar en casa.
En el aire existen elementos esenciales y otros que, aunque no se ven, no se tocan ni se sienten y, en la mayoría de los casos, tampoco se huelen, resultan contaminantes para el organismo. Así lo evidencia la EPA (Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos), que en sus estudios sobre la calidad del aire interior de los hogares concluye que en casa pueden encontrarse niveles de contaminación entre dos y diez veces superiores a los del aire exterior. Advierte además que, aunque los niveles sean reducidos, la exposición prolongada puede acarrear consecuencias importantes para la salud.
La gran mayoría de los contaminantes presentes en el hogar se generan en su interior: polvo, moho, ácaros, humos, productos de combustión y una multitud de productos con sustancias químicas tóxicas que se utilizan a diario (ambientadores, productos de limpieza, cosméticos, insecticidas y productos fitosanitarios), así como aquellos que introducimos al comprar un mueble o pintar una pared (pinturas, disolventes, barnices, textiles, mobiliario, etc.).
Proyecto de interiorismo en la Costa Meresme
COMPUESTOS ORGÁNICOS VOLÁTILES, SEMIVOLÁTILES Y PERSISTENTES
Un óptimo mantenimiento de sistemas y filtros
Rinitis, picor y escozor de ojos, además de molestias continuas en la garganta, eran síntomas que aparecían con los primeros fríos del invierno. Tuvieron que pasar dos inviernos para que Júlia asociara la aparición de su malestar con la puesta en marcha del sistema de calefacción de su nuevo piso de alquiler.
Fue en ese momento cuando indagó con la propiedad y descubrió que nunca se había realizado un saneado de los conductos ni de los filtros. La visita de un técnico de mantenimiento especializado le abrió los ojos a un descubrimiento sorprendente: la cantidad de “vida” (polvo, fibras, pelos, mohos, compuestos químicos…) que puede acumularse tras las rejillas de un sistema de aire caliente.
Un saneado completo, el cambio de filtros y un mantenimiento anual del sistema de calefacción fueron la clave para que remitieran todos los síntomas. Además, Júlia tomó conciencia de la importancia de ampliar el mantenimiento anual a los filtros de las rejillas de ventilación exterior y a la caldera de gas.
La calidad del ambiente interior de la vivienda juega un papel fundamental en la salud de toda la familia. Entre los factores de riesgo destacan los compuestos orgánicos volátiles (COV), que forman parte de la composición de muchos productos habituales del hogar: productos de limpieza, humo del tabaco, materiales de construcción, elementos de decoración, cosméticos, juguetes, etc.
Los COV
Entre los compuestos volátiles más habituales destacan el formaldehído y los disolventes. Las principales fuentes de compuestos orgánicos volátiles son:
Fuentes de combustión: gas, gasóleo, madera y carbón.
Materiales de construcción: maderas y tableros, contrachapados y aglomerados, melaninas, lana de roca, espumas aislantes de urea-formaldehído, paneles de fibras para paredes y techos.
Materiales de acabado interior y bricolaje: pinturas, lasures, barnices, vitrificantes, decapantes, colas, adhesivos, masillas y selladores.
Materiales de decoración: muebles contrachapados, armarios, moquetas, papeles pintados, tapicerías, cortinas, alfombras, colchones y almohadas.
MATERIALES DE CONSTRUCCIÓN Y DECORACIÓN
Los materiales de construcción y de acabado interior, el mobiliario y los complementos de decoración desempeñan un papel clave en la calidad del aire y del ambiente interior de la vivienda. Un material saludable protege y aísla del exterior, permite la transpiración (el paso del vapor de agua) sin cerrar los poros y actúa como regulador de la humedad, ayudando a mantener a raya la proliferación de microorganismos.
De la correcta elección de los materiales dependerá, en gran medida, el bienestar de las personas que habitan la vivienda. En general, uno de los compuestos que se encuentra en mayor proporción al redecorar una estancia, pintar una habitación infantil o reformar una vivienda es el formaldehído. Este compuesto se reconoce por su olor intenso y picante, especialmente perceptible al terminar de pintar o al estrenar un sofá o un mueble nuevo.
Existen otros compuestos volátiles que, con una ventilación adecuada, desaparecen del aire en su mayor parte al cabo de unos días o semanas. Sin embargo, algunos materiales de construcción o decoración desprenden fibras diminutas que se inhalan, como ocurrió con el amianto o con las partículas de polvo de plomo, materiales que han sido prohibidos debido a su extrema toxicidad.
La mejor opción para nuestra salud y la del medio ambiente es elegir materiales naturales, de procedencia conocida y con una gestión sostenible.
Corcho - un material excepcional, sostenible, y de procedencia local
MATERIALES PROHIBIDOS PRESENTES EN LA CONSTRUCCIÓN
Como en muchos otros ámbitos, durante décadas se han comercializado materiales sin conocer sus posibles efectos sobre la salud, hasta que finalmente han tenido que retirarse y prohibirse tras comprobar que son agentes contaminantes muy tóxicos. Es el caso del amianto o del plomo —cancerígeno y neurotóxico, respectivamente—, materiales que conviene identificar si se realizan reformas en viviendas antiguas.
En estos casos es imprescindible extremar las precauciones para evitar la contaminación del ambiente interior y la exposición de los operarios durante los trabajos de retirada.
Amianto
Sus buenas propiedades económicas, su capacidad aislante y su resistencia al fuego propiciaron que su uso se extendiera durante décadas en la construcción. Tejados, tejas, azulejos y tuberías de fibrocemento para la conducción de agua se utilizaron de forma generalizada.
Desde la década de 1940 se conocía su peligrosidad y en 1977 la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo declaró cancerígeno. El problema del amianto reside en sus fibras, que se degradan con facilidad, especialmente cuando el material está deteriorado. Al romperse o manipularse, estas fibras se liberan al aire y, al ser inhaladas, pueden alcanzar los pulmones y la pleura, provocando cáncer de pulmón o mesotelioma.
Hoy en día, la retirada del amianto debe realizarse siguiendo un protocolo muy estricto y únicamente por profesionales especializados.
Plomo
El plomo es otro ejemplo de material ampliamente utilizado en la construcción que tuvo que ser prohibido debido a su elevada toxicidad. Hasta 1978 se empleó en pinturas, conductos y tuberías de agua, cables y soldaduras.
Puede incorporarse al organismo por contacto, ingestión o inhalación. Es especialmente peligroso en la infancia, ya que los niños tienden a llevarse a la boca todo lo que tocan. En viviendas antiguas, las pinturas anteriores a 1978 y las tuberías de plomo pueden ser una fuente importante de exposición.
El plomo es un potente neurotóxico, actúa como disruptor endocrino y está clasificado como posiblemente cancerígeno. El envenenamiento por plomo es prevenible eliminando las fuentes existentes en el hogar.
TRATAMIENTOS DE LA MADERA
La madera se trata con diferentes compuestos para protegerla frente al ataque de xilófagos, hongos e insectos. Este es un claro ejemplo de cómo un material natural y saludable puede convertirse en un riesgo cuando se trata con pesticidas, fungicidas e insecticidas.
Entre las sustancias utilizadas destacan los compuestos organoclorados, conocidos por sus efectos sobre el sistema nervioso central y su acción como disruptores endocrinos. A través del análisis de muestras de polvo de madera es posible detectar la presencia de estos tratamientos tóxicos.
LO QUE ESCONDEN LOS MATERIALES: LOS TÓXICOS MÁS COMUNES
En la extensa lista de sustancias químicas que forman parte de los materiales de construcción y decoración se encuentran numerosos tóxicos. Los materiales de acabado interior y decoración, al formar parte del envolvente interior y estar en contacto directo con las personas, tienen un impacto especialmente relevante en el confort, el bienestar y la salud.
Tableros de madera, aislamientos, melaninas, baldosas, vinilos, placas de yeso, carpinterías, pavimentos, pinturas, barnices y adhesivos concentran gran parte de estas sustancias.
Las concentraciones de compuestos químicos pueden variar de una estancia a otra en una misma vivienda, en función de los materiales, la ventilación, la temperatura y la humedad.
Los compuestos volátiles liberados por materiales, pinturas o tapicerías pueden acumularse en el polvo doméstico, convirtiéndose este en una fuente adicional de exposición. La limpieza regular con paños húmedos, el uso de aspiradores con filtros adecuados y la incorporación de plantas descontaminantes ayudan a reducir la carga tóxica ambiental.
PRINCIPALES SUSTANCIAS QUÍMICAS
Formaldehído
Gas incoloro, irritante y tóxico, omnipresente en muchos hogares. Está presente en tableros contrachapados, tableros DM, aislamientos, pinturas, barnices, colas y adhesivos, así como en tapicerías, alfombras, colchones y almohadas.
Para reducir su presencia se recomienda elegir madera maciza, bambú y fibras naturales sin tratar, así como tableros clasificados como E1, de baja emisividad. Es fundamental sellar correctamente los cantos de tableros y melaninas, ya que son puntos de alta emisión.
Las plantas son excelentes purificadores naturales del aire y algunas están especialmente indicadas para absorber formaldehído. En caso necesario, pueden realizarse mediciones cualitativas mediante tests específicos.
Isocianatos
Derivados del cloro utilizados en la fabricación de poliuretanos, espumas, adhesivos y barnices. Son irritantes, sensibilizantes respiratorios y pueden provocar asma.
Ftalatos
Grupo de compuestos utilizados para aportar flexibilidad a los plásticos, presentes en PVC, pavimentos, adhesivos, colas, pesticidas, cosméticos y juguetes. La exposición prenatal e infantil se ha asociado a alteraciones del desarrollo neurológico, asma, obesidad infantil y otros trastornos.
PVC (cloruro de polivinilo)
Utilizado ampliamente en pavimentos, carpinterías, tuberías y cableado. Su fabricación y uso se asocian a emisiones tóxicas y a problemas respiratorios y alérgicos en la infancia.
Disolventes
Compuestos orgánicos volátiles presentes en pinturas, barnices, colas, tintas y carburantes. Destaca el benceno, altamente volátil y cancerígeno, cuya principal vía de entrada es la inhalación.
Retardantes de llama
Sustancias añadidas a materiales sintéticos para reducir su inflamabilidad. Muchos contienen bromo, se acumulan en el organismo y se encuentran habitualmente en el polvo doméstico.
OPCIONES DE MATERIALES MÁS SALUDABLES
Existen actualmente materiales de construcción y acabado con garantías de salud ambiental y de las personas. Informarse y elegir con criterio permite crear viviendas confortables sin recurrir a materiales sintéticos innecesarios.
Los materiales naturales y ecológicos no incorporan sustancias nocivas y presentan un buen comportamiento frente al confort higrotérmico y el equilibrio ambiental interior.
CIMIENTOS Y SOLERAS
Aconsejables: Biohormigón armado con varillas y mallazos de acero inoxidable, fibra de carbono, bambú o fibras de polipropileno de alta resistencia (no alteran el campo magnético).
No aconsejables: Cimentaciones y soleras de hormigón armado. Zunchos perimetrales con varillas y estructuras de armado. Zunchos perimetrales con varillas y estructuras de armado de hierro y acero.
ESTRUCTURAS
Aconsejables: Muros de carga de ladrillos, bloques cerámicos aislantes (tipo termoarcilla), adobe, tapial, piedra, madera estructural, vigas de madera. Biohormigón, hormigón celular, cemento sin aditivos sintéticos.
No aconsejables: Losas, encofrados, pilares, jácenas y viguetas de hormigón armado con hierro o acero (Alteran el magnetismo natural).
CERRAMIENTOS
Aconsejables: Piezas cerámicas, piedra natural, ladrillos huecos, ladrillo macizo, madera, hormigón celular, bloques de cáñamo, cartón yeso sin aditivos sintéticos
No aconsejables: Cemento gris, cementos con áridos o escorias radiactivas. Yesos sintéticos. Materiales plásticos y en general los materiales sintéticos.
CARPINTERÍAS
Aconsejables: Puertas, ventanas, escaleras y carpintería de madera (de gestión sostenibles, mejor local, con tratamientos de protección y acabos ecológicos), aluminio anodizado
No aconsejables: Ventanas, puertas, balconeras de PVC y otros plásticos. Aluminio (alto coste energético). Metales lacados con resinas epoxídicas.
AISLAMIENTOS
Aconsejable: Corcho natural, cáñamo, fibra de coco, planchas fibras de madera, mantas de celulosa, lana de oveja, vidrio celular, lana de roca (sin aditivos).
No aconsejable: Espuma de poliuretano y aislantes de poro cerrado. Poliestirenos, Lanas minerales, lana de roca con polímeros y aditivos, fibra o lana de vidrio.
IMPERMEABILIZACIONES
Aconsejable: Cubiertas de teja o piezas cerámicas, de pizarra, caucho natural con carbono, caucho butilo tipo EPDM. Láminas transpirables. Mantas geotextiles.
No aconsejables: Fibras minerales tratadas con resinas sintéticas (poliéster, epoxis), caucho sintético, materiales asfálticos, breas y alquitranes.
CANALIZACIONES
Aconsejables: Materiales cerámico, polietileno de alta densidad, polipropileno. Las de cobre solo para canalizar la recogida de agua de techos. Las de cemento solo para drenajes y alcantarillado.
No aconsejables: PVC, poliéster, aluminio, cemento, cobre para agua sanitaria, plomo.
INSTALACIONES ELECTRICAS
Aconsejables: Cables libres de halógenos, apantallados, cajetinas y cajas de proliproileno , cajetines ocn grafito electroconductor. Bandejas de distribución de acero inoxidable. Desconectadores eléctricos automáticos, Tomas de tierra eficientes, también grafito. Arquetas registrables.
No aconsejables: PVC y otros plásticos: cableados.
PAVIMENTOS Y SUELOS
Madera y bambú con aceites naturales, corcho natural. Barro cocido, piedra calcárea, terrazo, mosaicos hidráulicos, cerámicas (con niveles bajos de radioactividad). Linóleo natural.
No aconsejables: PVC, lonélos sintetico, madera laminada barnizada con poliuretano, corcho con poliuretano y barniz sintético. Granitos, pizarras, gres y cerámicas con niveles altos de radioactividad.
PINTURAS Y ACABADOS
Aconsejables: Barnices, pinturas y aceites sin COV, metales pesados o sustancias tóxicas. Pigmentos vegetales y minerales naturales. Pinturas al silicato y a la cal, carcillas. Fibras naturales (algodón, yute, sisal , cáñamo, coco, lana…) sin acabados tóxicos y con adhesivos naturales.
No aconsejables: Pinturas, barnices, textiles o papeles sintéticos, tintes y adhesivos con COV, metales pesados.
Bibliografia:
Silvestre, E. (2014). Vivir sin tóxicos: Cómo ganar bienestar y salud en tu vida cotidiana. RBA Libros.